Otelo

William Shakespeare

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Traducción Ángel-Luis Pujante

Versión Juan Carlos Sanz y Antonio Domínguez

Dirección Juan Carlos Sanz

 

Una coproducción de Actually Theatre

 

Reparto

Jorge Peña Miranda

Silvia García

Enrique García Conde

Susana Pasamón

Iván Serrano

Chema Moro

 

Equipo artístico

Dirección y versión Juan Carlos Sanz

Versión Antonio Domínguez

Traducción Ángel-Luis Pujante

Asistente de Dirección Dánae Rabal

Escenografía y Vestuario Cristina Domínguez

Diseño de Iluminación Juan Carlos Sanz

Diseño de Sonido Germán Collado

Prensa María Negro

Diseño gráfico Ruth Marbé

Producción y Distribución Actually Theatre

Sobre el IV Centenario de Shakespeare 

 

    Shakespeare murió el 23 de abril de 1616. No importa que ésta sea una fecha del calendario juliano que aún regía en Inglaterra, ni que, según el actual calendario gregoriano, su muerte sucediera realmente once días después. El 23 de abril ha quedado para siempre como día de conmemoración, pero este año de 2016 se conmemora algo especial, nada menos que el cuarto centenario de su fallecimiento —el suyo y el de otro grande de las letras universales, nuestro Miguel de Cervantes.

 

   Mucho se está hablando de los fastos shakespearianos que el Reino Unido ha preparado para este cuarto centenario. Pocos saben que Shakespeare no quedó consagrado como escritor nacional hasta siglo y medio después de su muerte. Shakespeare murió y fue inhumado en Stratford, su pueblo natal, con sencillez y dignidad, pero en 1623 recibió el homenaje que décadas después le llevaría a la gloria nacional: la publicación de sus obras dramáticas en una espléndida edición en folio. Aunque fuese ciento veinticuatro años después de su muerte, en 1741 se le erigió una estatua conmemorativa en el Rincón de los Poetas de Abadía de Westminster y en 1753 ya se decía en los círculos literarios ingleses que sus obras constituían una especie de religión establecida.

 

    Entre tanto, era en el mundo del teatro donde más se expresaba este fervor. Y paradójicamente, porque sus obras seguían representándose en adaptaciones en las que se suprimían y alteraban sistemáticamente aspectos que se juzgaban inaceptables para el gusto clasicista de la época. Finalmente, David Garrick, un actor-empresario admirador de Shakespeare, organizó en 1769 un jubileo en Stratford que lo consagró como gloria de las letras inglesas, tuvo gran difusión en toda Europa y convirtió a la cuna de Shakespeare en un lugar de peregrinación.

 

     Fuera de Inglaterra y con más o menos acierto y variedad de medios, los distintos países conmemoran este centenario de su muerte en festivales, simposios y homenajes públicos y privados. La presente producción de su Otelo se suma con el ánimo del tributo a conmemorar la efeméride. 

 

Ángel-Luis Pujante

Sobre Otelo

 

Otelo es una tragedia mediterránea de dolorosa claridad. Aunque la mayor parte de la acción transcurre en Chipre, el inicio se desarrolla en un marco aristocrático. Otelo es elogiado como “el noble moro” y él mismo se presenta como una especie de príncipe árabe o africano cuyo exotismo atrae a Brabancio y enamora a Desdémona. Y, sin embargo, la obra no pierde del todo el elemento burgués y doméstico de su fuente. Y es Chipre, lejos de la archicivilizada Venecia, el infierno al que desciende la pareja protagonista y que Yago convierte en su campo de operaciones. Racista envidioso y resentido, Yago se vale precisamente de la extranjería de Otelo para convencerle de una imposible infidelidad.

 

Explicando la variedad de estilos en Shakespeare, se dijo hace más de dos siglos que, tapando en el texto el nombre del personaje, se podía adivinar quién era éste. Esta observación se cumple en Otelo, y muy especialmente en los lenguajes de Otelo y de Yago. El primero tiende a las imágenes cósmicas, mientras que en el segundo destacan sus referencias zoológicas —que el propio Otelo acaba adoptando—. La presente traducción intenta mantener este contraste de voces sin renunciar al medio expresivo (verso, prosa y rimas ocasionales): el verso libre empleado aspira a reproducir o sugerir el verso blanco del original, ya que permite trasladar el sentido sin desatender los recursos estilísticos ni prescindir del ritmo.

                                                                                                                               Ángel-Luis Pujante

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